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Es común que las personas suelan beber en ocasiones especiales y en cantidades moderadas, pero que sucede cuando este acto se convierte en un hábito frecuente y compulsivo. El alcoholismo es un problema progresivo, que trae consigo no solo daño físico y psicológico del individuo, sino de sus familiares y amigos.

Como identificar si un miembro familiar sufre de Alcoholismo:

  • Bebe con mucha frecuencia y en cantidades excesivas.
  • Frecuenta lugares y personas con problemas similares.
  • Existe un cambio negativo  en su estado de ánimo y aspecto físico.
  • Pierde el interés en su entorno social, trabajo, estudios y actividades de ocio.
  • Pierde el contacto con su familiares y amigos cercanos.

Si tu familiar cuenta con estas características o está en proceso, es indispensable que sigas los siguientes pasos:

Busca apoyo para ti, ya sea en grupo de ayuda para familiares de personas con problemas de alcohol o con un especialista.

Infórmate lo necesario con respecto a los problemas con el alcohol, sus efectos, sus características, y los daños que puedan ejercer.  Una vez que has recaudado información suficiente, organízala y preséntala a los demás miembros de tu familia.

Prepara una charla con tu familiar, de preferencia realízalo con la persona que influya más sobre él o ella, y hazlo en el momento que esté sobrio. Practica lo que vas a decir, debes tener la información y los argumentos necesarios. Hazle ver su estado actual y los efectos que han producido hasta el momento (a nivel personal, social y familiar). Al momento de juntarte con tu familiar debes ser neutro, racional y comprensivo; no utilices la culpa, la crítica, la agresividad, ni la compasión.

Apóyalo, quiten de casa todo aquello que le pueda recordar la bebida y si es posible en su entorno social. Eviten realizar o asistir a eventos donde haya bebida. Conversa con las personas más cercanas a él para que puedan apoyarlo de la misma forma.

Convéncelo de llevar un tratamiento y buscar grupos de apoyos.

Incentívalo a realizar actividades que disfrute y lo pueda distraer, se puede comenzar con el ejercicio, paseos familiares o inscribiéndolo en actividades recreativas.

La recuperación es progresiva y durante el camino se podría presentar recaídas, para lo cual debes estar preparado y ser paciente.

Si en caso tu familiar no desea dejar el alcohol, no hay progreso o se niega a llevar un tratamiento, es recomendable dar el siguiente paso y llevarlo a un centro de rehabilitación. Allí encontrará la ayuda necesaria para que deje la bebida y recupere la confianza, su bienestar y la de su familia.

Recuerda que mientras más pase el tiempo, la adicción y sus efectos aumentarán, por lo que es indispensable que en todo en proceso de recuperación esté presente el apoyo familiar.