50352487 - insecure pretty young woman holding broken mirror

¿Acaso me encuentro pasando un momento difícil, en la que siento que mis emociones se desbordan tanto que se vuelve realmente una situación desesperante y desagradable? ¿Acaso para apagar ese incendio dentro de mí, debo recurrir a acciones severas? como sentir dolor físico al producirme algún corte en alguna parte de mi cuerpo, porque podría ser que este dolor es más fácil de soportar; o de repente terminando con mi vida las cosas se pondrían mucho mejor. Estas son muchas preguntas y pensamientos al aire que quizás puedan tener explicación.

Las emociones son esenciales para cada persona, ya que con ellas adquirimos el sentido de supervivencia. Todos los seres humanos los tienen, gracias a ellas podemos actuar de acuerdo al contexto donde nos encontramos, ya sea interactuando positivamente con los demás o solucionando problemas. Sin embargo hay que tomar en cuenta que existen personas que son mucho más sensibles ante estas emociones, y al no saber cómo lidiar con aquella situación, puede llevarlos a buscar alivio en acciones peligrosas que atenten contra su integridad. ¿A qué nos referimos con acciones peligrosas? autolesionarse, ser propensos a adicciones, ser promiscuos sexualmente y en otras instancias, a pensar y ejecutar un suicidio, etc.

Esta problemática tiene que ver con lo que en DBT (Dialectical Behavioral Therapy, por sus siglas en inglés, “Terapia Dialéctica Conductual” de Marsha Linehan) se denomina la “desregulación emocional”, que es la característica esencial en el trastorno límite de personalidad. Las personas que lo padecen suelen ser muy sensibles a las reacciones emocionales y a presentar dificultades para poder regularlas.

La activación emocional es rápida, de gran intensidad y con un lento regreso a la calma. La desregulación emocional lleva a que frente a estos estímulos, que muchas veces podemos considerar como no muy relevantes, se dispara la emoción con gran rapidez y mucha INTENSIDAD.

Usualmente, las personas que no presentan estas características, pueden pasar de una emoción a otra con facilidad, calmarse rápidamente y evaluar el entorno para tomar la conducta más apropiada. Esto no pasa con las personas con problema de desregulación emocional, pues tienen dificultad para reconocer su emoción, y para lograr inhibir lo que les genera, así sea una conducta poco apropiada.

Finalmente, el tratamiento DBT que está orientado a mejorar significativamente el problema de desregulación emocional, muestra actualmente mucha evidencia sobre su efectividad en la mejora de la calidad de vida de las personas que lo presentan. Este enfoque de tratamiento, que sigue las bases de la terapia conductual y cuenta con tecnología orientada al cambio junto con tecnología orientada a la aceptación hace que la persona se haga más competente para poder regular aquellas emociones intensas, mejorar su resolución de problemas y hacer que la vida sea más plena.

El conocer el problema nos orienta hacia el cambio, a tomar mejores decisiones y llevarnos mejor con esas emociones que quizás, al haber aprendido a rechazarlas, con el tiempo se han vuelto un obstáculo para conseguir en la vida lo que es realmente importante.